jueves, 23 de abril de 2015

Marioneta

Si por un instante Dios se olvidara que soy una marioneta de trapo y me regala un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso pero, en definitiva, pensaría todo lo que digo.


Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más. entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Eso es mucho.
Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen; escucharía cuando los demás hablan, y cómo disfrutaría un buen helado de chocolate.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, y me tiraría de bruces al sol, dejando al descubierto no solamente mi cuerpo, sino mi alma.
Dios mio, si yo tuviera un corazón... Escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol.


Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería la luna.
Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas y el encarnado beso de sus pétalos.
Dios mio, si yo tuviera un trozo de vida...
No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convenceria a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.
A los hombres lo probaría cuan equivocados están, al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas pero, le dejaría que el solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. 
Tantas cosas he aprendido de ustedes los hombres...
He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad esta en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño por vez primera el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He aprendido que un hombre sólo tiene derecho de mirar a otro hacia abajo cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas las cosas que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando, me guarden dentro de esa maleta... infelizmente me estaré muriendo.

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