Si por un instante Dios se olvidara que soy una marioneta de trapo y me regala un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso pero, en definitiva, pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más. entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Eso es mucho.
.jpg)